SOL…  ¡¿QUÉ HAGO CONTIGO?!

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SOL…  ¡¿QUÉ HAGO CONTIGO?!

Se acercan los días estivales, esas fechas que nos encantan y que los españoles sabemos exprimir y disfrutar gracias a nuestra situación geográfica. Y con ello, también llegarán los baños de sol y mar, los tardeos en las terrazas, los paseos, la cervecita al borde de la piscina…
Y entonces es cuando nuestra piel empieza a adquirir ese tono dorado con el que tan favorecidos nos vemos. Hasta la ropa nos sienta mejor, ¿verdad?
Pero… he aquí el gran dilema: ¿BRONCEARSE o NO BRONCEARSE?.
Partiendo de la base de que la capa de ozono está como está (y es lo que más nos protege de la radiación UV), y de que está demostrado que la exposición prolongada al sol sin protección incrementa la formación de tumores cutáneos, es para pensárselo.
Y la cosa se complica porque además, nuestra piel “tiene memoria”. ¡Si si, como lo oyes!
Te pondré un ejemplo: cuando eras niñ@, te pasabas el verano entero en el pueblo, chalet, o en la ciudad, e ibas a la playa/piscina. Tus padres rara vez (por no decir nunca) te ponían pantalla solar porque entonces no eran conscientes de la gravedad del asunto. Te haces mayor y no sólo no te pones protección, sino que además, como en mi propio caso, te aplicas cremas, aceites, etc para potenciar el bronceado y que el sol “te coja más”. Se me ponen los pelos de punta de pensar las barbaridades que hacíamos! Desde la ignorancia, por supuesto.
Pues bien, el bronceado es la respuesta de la piel ante la radiación solar, es su defensa. Tras la exposición solar se produce melanina para protegernos de la radiación UV. Sin embargo, a veces esa síntesis de melanina no es suficiente para absorber toda la radiación, con lo que se daña el ADN de las células, pudiendo incluso causar muerte celular como ocurre después de una quemadura: la capa más dañada muere, se desprende y es sustituida por una nueva.
Las células que escapen sobrevivirán con ADN mutado, y esas mutaciones estarán presentes en sus células hijas y asi sucesivamente, acumulando gran número de mutaciones. Cuando esto sucede, la piel expresa lesiones y enfermedades que pueden convertirse en tumores.
EL RIESGO DE SUFRIR ESTAS LESIONES AUMENTA:
-Por acumulación: cuanto más haya sufrido la piel, más riesgo de que exprese lesiones pasados los años.
-Por la exposición a temprana edad: alrededor del 80% del daño se gesta antes de los 18 años. ¡Por ello es tan importante proteger y educar en la prevención a los más pequeños!
CONCLUSIÓN: TOMA EL SOL, PERO CON PRECAUCIÓN. Proteger es prevenir, toma el sol con conciencia, mantente hidratad@ y utiliza preferiblemente fotoprotectores de filtros físicos, ya que actúan de pantalla reflejando la luz desde el mismo momento en que lo aplicas (no hace falta esperar los indeseables 30 min) y además producen menos alergias.
¿Y SI NECESITO VITAMINA D, CÓMO TOMO EL SOL PARA NO PERJUDICARME?. En este caso, se recomienda la exposición sin protección solar unos 15 min al dia, preferiblemente en las primeras horas de la mañana o ultimas de la tarde y como mínimo tres días por semana. La superficie del cuerpo expuesta debería de ser equivalente a brazos y piernas o toda la espalda.
AYUDA A TU PIEL A REPARAR EL DAÑO CELULAR. El envejecimiento prematuro es la mayor consecuencia de la sobreexposición solar. Lo mejor que puedes hacer es utilizar activos antioxidantes en tu rutina diaria de skincare, como la vitamina C, la niacinamida o la vitaminaE. Ayudarán a tu piel a combatir los radicales libres que atacan a las células de la piel. En nuestro centro de estética te asesoramos sin compromiso sobre cómo protegerte de forma efectiva y sencilla, consúltanos y te ayudaremos encantadas.

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