Es el momento de regenerar tu piel y prepararla para los meses de más frío.
Por si no era suficiente con las MANCHAS y otras alteraciones que el verano y la exposición al sol habían dejado en tu cutis, ahora con la llegada del otoño tenemos que añadir la DESHIDRATACIÓN. Esto ocurre porque la temperatura y la humedad ambiental descienden, y de repente tu piel debe luchar para mantener la hidratación adecuada (en verano estaba acostumbrada a un cierto nivel de hidratación en la atmósfera).
Y te preguntarás: ¿Por qué es tan importante mantener esa hidratación?
Pues verás, una piel excesivamente seca puede comprometer su barrera de protección. Ésta es la capa más externa y se encarga de proteger al cuerpo de agentes externos como: suciedad, contaminantes, gérmenes… Además se apreciará sensible e irritable, pudiendo complicarse y desarrollar una dermatitis atópica, en los casos más severos con sarpullido y agrietamiento de la piel. Esto afecta a su aspecto, influyendo negativamente en nuestra autoestima.
Entonces… ¿Qué podemos hacer para preservar nuestra barrera cutánea y con ello la salud de nuestra piel? Te digo algunas recomendaciones que te pueden ayudar:
-Utiliza limpiadores suaves y adecuados a tus necesidades
-Exfóliate, pero con precaución
-La protección solar es fundamental
-Busca un sérum o crema que contenga ingredientes como ceramidas (nuestra barrera las contiene, así que le vendrá perfecto un aporte extra), ácido hialurónico, o glicerina. Todos ellos atraen y retienen la humedad, hidratando desde el interior.
-Repara tu piel: los antioxidantes protegen frente a las agresiones externas, contrarrestan el envejecimiento y potencian la luminosidad (por ejemplo la vitamina C)
Todo esto a nivel cosmético o más superficial, pero ya si hablamos del interior tenemos que mencionar también la importancia del agua, ya que es uno de los principales componentes de la piel (entre un 10% y un 20% en la capa más superficial) motivo por el cual debemos consumir alrededor de dos litros diarios, si queremos mantener su turgencia y elasticidad.
Y cómo no, aliméntate bien. Una buena nutrición puede influir bastante en nuestro aspecto exterior, tanto como el entrenamiento físico. Premia a tu piel con el consumo de frutas y verduras, con todas sus vitaminas y antioxidantes naturales.
Reserva tiempo para ti. Concédete esos minutos diarios para realizar deporte, para meditar, leer, pasear al aire libre…
MÍMATE, QUIÉRETE, SIÉNTETE BELLA. Os abrazo
Carmen Pérez






